Un estallido de máscaras, tambores y caos primaveral invade Mohács del 12 al 17 de febrero de 2026, cuando el Busójárás regresa con un récord de 2.200 personas disfrazadas y 70 grupos de “busó”. Arraigado en las tradiciones de la comunidad Šokci de Mohács, este carnaval forma parte de esa gran familia de celebraciones para despedir el invierno, invocar la primavera, proteger el hogar y atraer la fertilidad que vemos en otras culturas. Imagina una mezcla entre Río y Venecia, con ecos de rituales africanos—pero aún más salvaje y ruidoso a orillas del Danubio.
Ritmo ancestral y luna llena
Tradicionalmente, la fiesta duraba desde la mañana del domingo de Carnaval hasta la noche del martes de Carnaval. Su calendario sigue marcado por la primera luna llena después del equinoccio de primavera. Los niños abren el desfile el último jueves de Carnaval, disfrazados con máscaras divertidas, antes de que los adultos desaten la tormenta de cuernos, carracas, campanas y gritos roncos que hacen vibrar toda la ciudad.
La leyenda de ahuyentar conquistadores
La leyenda local cuenta que todo empezó como el “expulsaturcos”: los Šokci de la isla, hartos de la opresión, cruzaron el Danubio de noche en barcas, luciendo máscaras aterradoras y blandiendo todo tipo de instrumentos ruidosos caseros para asustar a los invasores y echarlos de Mohács. Una historia fantástica, aunque la historia real quizá sea menos épica.
Folklore, fuego y puertas abiertas
El objetivo antiguo era claro: ir de casa en casa, repartir bendiciones a gritos, hacer un poco de magia y conseguir algo de comida y bebida—nadie podía negarse. Hoy en día, el programa no para de crecer: actuaciones de danza folklórica, shows de busó, bailes populares y actividades infantiles llenan el calendario. Mohács convierte su mayor fiesta anual en una invitación a tope, durante seis días, para recibir juntos la primavera.





