Hegymagas arranca el 2026 con mucha energía gracias a su animado mercado de productores, que abre cada sábado desde el 3 de enero hasta el 19 de diciembre. Tanto locales como viajeros se acercan a las afueras del pueblo, en la carretera hacia Szigliget, para disfrutar de este plan de finde. Los vendedores, algunos ya veteranos y otros recién llegados, madrugan para montar los puestos y abren puertas a las 7:30 de la mañana. Da igual si vas a comprar, mirar o simplemente a empaparte del ambiente: la bienvenida siempre es cálida. Un consejo de madrileña: ve con hambre, que te espera un desayuno sencillo pero contundente, el acompañamiento perfecto en invierno con un café humeante, o en verano con una bebida fresquita.
El mercado de Hegymagas es de los suyos, hecho y gestionado por vecinos, y rebosante de buenos productos: frutas y verduras ecológicas y de temporada, quesos artesanales, embutidos ahumados, licores y mermeladas caseras, pan recién hecho, bollería tradicional y dulces especiales para dietas diversas, como opciones sin gluten, para diabéticos o veganas. Los golosos pueden buscar miel y pan de jengibre, mientras que los amantes de lo natural encontrarán cosmética sin aditivos elaborada en pequeñas remesas. Pagar es facilísimo, ya que aceptan tarjeta. Además, el recinto es dog-friendly, así que tus perretes son bienvenidos. Y para familias con niños, hay una zona infantil donde los peques pueden desahogarse mientras los padres charlan con productores o intercambian recetas y trucos con otros visitantes.
Este año la comunidad de productores crece con nuevas incorporaciones: Hegymagasi Marhaságok trae una selección espectacular de carnes ahumadas, y Levendula Porta llega con unos quesos que hay que probar sí o sí. Pero el mercado es mucho más que un sitio para hacer la compra; es un punto de encuentro para relajarse, conversar y ponerle cara a quienes cultivan y elaboran todos estos productos. Llegar es fácil en coche, bici o bus, con aparcamiento y acceso preparados en la Szigligeti út, en la dirección 8265 Hegymagas.
Fechas para no fallar
El sábado es sagrado en Hegymagas: día de mercado todo el año. Pronto vienen sábados como el 31 de enero, 7, 14 y 21 de febrero, y así sigue la lista hasta el 19 de diciembre. Eso sí, la organización puede cambiar horarios o actividades, así que si visitas en temporada baja conviene mirar antes las redes o la web.
Alójate el finde
Si el ambiente te engancha, quédate a dormir. Kovács Guesthouse recibe huéspedes todo el año y es una base genial para paseos matutinos entre puestos y caminatas por los montes volcánicos cercanos. Reserva, piérdete por las callejuelas y disfruta del circuito de catas por Szent György-hegy, uno de los tesoros de la región vinícola de Badacsony.
País del vino, alma volcánica
La colina Szent György-hegy no solo es el decorado del mercado: es el motor vinícola de la zona. Varias bodegas a su alrededor abren las puertas a visitantes y cada una tiene su toque particular. Una bodega boutique trabaja una pequeña finca de tan solo 2 hectáreas y es capaz de obsesionarse con los detalles, buscando siempre la máxima expresión del terruño. Aunque la zona es famosa por los blancos, aquí apuestan por los tintos y ofrecen visitas bajo reserva, con catas de seis vinos en dos horas, perfectas para los que quieren conocer lo mejor de la casa.
El agroturismo también va viento en popa en las laderas del sur, donde una familia gestiona 20 hectáreas y ofrece alojamiento entre viñedos. Y otra micro-bodega, posiblemente la más pequeña del monte, elabora vinos delicados con variedades autóctonas y organiza catas que se quedan tanto en el recuerdo como en el paladar. Si buscas carácter volcánico en la copa, la etiqueta de Róbert Gilvesy (fundada en 2012) marca un enfoque contemporáneo: la Vinoteca vende vinos en su horario habitual o bajo cita, hace envíos y monta catas a medida.
Hegymagas también conserva bodegas familiares de toda la vida, donde probar olaszrizling (Welschriesling), rizlingszilváni (Müller-Thurgau), Zengő, tramini (Traminer), rajnai rizling (Riesling del Rhin), chardonnay y Rózsakő. La bodega Horváth Pince, vigente desde 1996 en la vertiente sur, combina 18 hectáreas con técnicas modernas y crianza prolongada en barrica para algunos vinos. Muy cerca, a apenas 200 metros de Tarányi Pince y de la capilla Lengyel, Nyári Pince ofrece copas o botellas con panorámica de escándalo (son con cita previa).
Otro establecimiento mantiene su vinoteca abierta todo el año en la colina y, entre primavera y otoño, el centro acoge la cocina Viridárium: parada obligada para foodies que buscan maridar platos y vinos y disfrutar del atardecer en una terraza con vistas a las lomas basálticas.
Come, charla, repite
Lo que enamora del mercado es su ritmo. Los productores hablan sobre la tierra y las estaciones; los vecinos se intercambian trucos de cocina y de conservas; y los recién llegados reciben recomendaciones sobre la mejor miel o el queso de cabra más suave. Los niños corretean entre puestos, los perros descansan a los pies de sus dueños y siempre hay alguien que te da a probar un poco de jamón ahumado o un trozo de pan de jengibre. Es ese ritual semanal que une a la comunidad: sin prisas, práctico y, sobre todo, para chuparse los dedos.
Ya vengas por las verduras, los vinos o el ambiente del pueblo, el sábado en Hegymagas es un placer que merece convertirse en costumbre. Mete una bolsa reutilizable, ven con hambre y tirando por Szigligeti út ya verás cómo, al fondo, aparecen las carpas y ese runrún tan especial. Los productores te esperan. Eso sí, revisa en redes por si hay cambios de horario o programa antes de lanzarte.





