La Free University de Szekszárd regresa en 2026 con una programación afilada y ecléctica de conferencias públicas y sesiones de historia del arte que se sumergen en la turbulencia europea del siglo XX, el arte outsider y horizontes volcánicos. Todo se despliega en dos espacios en pleno centro: el Centro Cultural Mihály Babits (Babits Mihály Kulturális Központ) y la Casa de las Artes (Művészetek Háza), ambos en 7100 Szekszárd, Szent István tér 28. Es un campus pequeñito y paseable, con una agenda potente y, solo saliendo de allí, el encanto de la tierra del vino.
Cuatro grandes veladas marcan la temporada. El 24 de febrero, la Kultúrkortyok Free University arranca con “El terror soviético en Hungría, 1944–1945”, una mirada cruda a los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial y los primeros de la posguerra, cuando la ocupación revolucionó la vida diaria y la memoria. La siguiente noche, el 25 de febrero, giramos al avant-garde con “Fürtös, láncos, táncos, nyalka…” – The European School, que pone bajo el foco al grupo de artistas húngaros de posguerra que arrastró el modernismo local a la conversación internacional con sus experimentos valientes.
El 11 de marzo vamos un paso más allá con “Down: The Roaring of Nightmares…” – Naïfs, amateurs, altered states, un viaje a los márgenes de la creatividad: visiones autodidactas, impulsos outsider y arte creado desde el trance, el sueño o el delirio. Para hacer las maletas hacia el sur, el 21 de abril la Kultúrkortyok Free University se traslada a Etiopía, o cómo encender una vela en el volcán Erta Ale, un reportaje de campo que cambia galerías por lagos de lava para mirar la cultura, la geología y el asombro humano con perspectiva global. Cada evento será en Szekszárd, y los dos locales están a poquísimos pasos en la plaza Szent István, así que combinar sesiones o alargar la noche charlando es facilísimo.
La hospitalidad de Szekszárd apuesta fuerte por el sabor local. El Hotel Merops**** está en pleno centro, al ladito de la bodega Mészáros (Mészáros Pincészet), a cinco minutos del meollo. Es un hotel pensado para amantes del vino: ambiente tranquilo de pueblo, toques de viñedo en unos interiores modernos, equipo profesional y un catálogo de servicios personalizados, tanto para quien busca reset total como para escapadas exprés. Es de esos sitios en los que, después de una conferencia, el camino de vuelta entre terrazas y bodegas se siente como una fiesta.
En el norte de la ciudad, justo en la entrada por la Ruta 6 entre los distritos vinícolas de Szekszárd y Tolna, el Motel Sió se extiende sobre 2,5 hectáreas, muy cerca del bosque Gemenc y el barrio de Sárköz. Una base cómoda para quienes planean caminatas mañaneras y noches culturales. Para algo de gama media pero pulido, el Hotel Zodiaco*** presume de ser el único tres estrellas de la zona, con diseño moderno, elegante y mejoras constantes cada año para mantener el nivel para negocios o escapadas casuales.
Szekszárd está construida sobre capas de vino. Su centro compacto esconde joyitas gastro donde la noche se alarga (para bien) tras las charlas. En la Casa Nádasdi (Nádasdi Ház), el Main Street Bistro sorprende por su carta amplia y ese toque de favorito local. Además, es el acceso a catas y eventos en bodega marcados por el ritmo de los tintos de la zona. Tanto para un cumple, una cena de equipo o una celebración, el ambiente es rústico-elegante y sin postureos, de esos que un jueves sabe a sábado.
Para sumergirse de verdad en la cultura vinícola, la Bodega Bodri (Bodri Pincészet), con 100 hectáreas al sur de la ciudad, es un destino integral: viñedo, centro de eventos, restaurante con cocina abierta, casas de huéspedes y hasta unos baños romanos subterráneos con aguas termales, bóvedas, jacuzzi y sauna para desconectar a otro ritmo. La bodega enorme ocupa 1.800 m² bajo doce cúpulas; una gruta de maduración de 300 m² se puede visitar, y otro espacio de 1.400 m² para rosados subraya el lado moderno. Con sitio para 61 huéspedes, lo de catar aquí es casi un retiro exprés. En el restaurante Optimus, la carta pone el foco en la gastronomía húngara—auténtica pero actualizada, perfectamente maridada con los vinos de la casa.
En pleno “felső városrész” (Ciudad Alta), la Bodega Borfaragó (Borfaragó Pince) ocupa el antiguo taller de un carpintero-artesano, ahora convertida en bodega de catas que mezcla vinos artesanales y auténticas joyas de talla en madera popular. Está discreta, fuera del ajetreo, fácil de llegar pero lejos del escaparate, perfecta para juntarse con amigos o compañeros sin sentirse observado. Maderas talladas a mano, sobremesas en bancos que se alargan y botellas que cuentan historias locales sorbo a sorbo.
El mosaico de fincas de la región es el telón de fondo para el bullicio intelectual de la Free University. La Finca Attila (Attila Birtok), en el Valle de Baranya dentro de Szekszárd, cuida 14 hectáreas con variedades clave: Kékfrankos, Kadarka, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Zweigelt, que definen los tintos vivos y los coupages ágiles de la zona. En la colina Várdomb, otras bodegas se agrupan entre viñedo y arcilla, recordando que la agenda cultural y las laderas aquí no se entienden por separado. En Szekszárd se aprende escuchando… y catando.
Las cuatro charlas están a un paseo de distancia en el centro de Szekszárd y combinan de lujo con una copa o un paseo bajo los plátanos. Reserva habitación, marca fechas—24 y 25 de febrero, 11 de marzo, 21 de abril—y déjate llevar por la noche. Historia soviética, sacudidas modernistas, visiones outsiders y un volcán en directo: un ciclo que arde y luego brilla suave como brasas encendidas.