El Centro Cultural, Biblioteca y Museo del Castillo Lamberg, en Mór, da el pistoletazo de salida al 2026 con una programación íntima en pleno corazón de esta localidad de Transdanubia Central, en la Plaza San Esteban nº 5 (Szent István tér 5). Ya hay dos fechas marcadas en rojo: el 26 de febrero, el Club de Lectura se sumergirá en “Hijos de Antaño”, y el 27 de febrero la Academia del Castillo acogerá al Dr. h.c. Péter Szabó, PhD, rector emérito, para la charla “La sociedad basada en el conocimiento con interrogantes 2 – El mundo de las universidades”. Es un doblete reflexivo: primero una mirada literaria sin tapujos al pasado, y después, un análisis profundo de cómo está evolucionando la educación superior.
A lo largo del año, el centro señala numerosas citas y también hace guiños al comer y beber, ya sea en el propio castillo o en sus alrededores, transformando los días de programa en eventos tan sociales como intelectuales. La sesión del Club de Lectura el 26 de febrero tendrá lugar en Mór, mientras que la charla académica del 27 hace que el rigor universitario se sienta incluso local y cercano.
Baja de la plaza central y entra en una cápsula del tiempo. En una tranquila calle de casi 300 años, en el centro de Mór, hay un hotel boutique de estilo regional con 25 habitaciones y 5 apartamentos, parcialmente amueblados con piezas austriacas talladas y pintadas a mano que evocan los años 1700. El ambiente conecta con la herencia suaba de la zona, mientras que otras habitaciones apuestan por muebles alemanes antiguos. Incluso hay una ala de suites Neo-Barrocas para los más caprichosos. Ojo: actualmente está cerrado, con reapertura prevista para el 3 de abril de 2026.
A Mór se le conoce como la capital de una histórica región vinícola húngara, enclavada entre las sierras Vértes y Bakony. El ambiente es relajado y muy vivible, y el hotel wellness de la ciudad lo aprovecha al máximo, con una panorámica increíble de las montañas desde la ladera, junto a su propio parque ecuestre y un picadero cubierto. Por dentro: 31 habitaciones, 4 suites, sala de desayunos, zona wellness y bar de piscina, todo decorado con mobiliario de la fábrica austriaca Voglauer, dando un aire de elegancia limpia y moderna. Una joya: la habitación nupcial —estilo rústico austriaco, cama con dosel, muebles folk—. Este hotel también está cerrado de momento y planea reabrir el 3 de abril de 2026.
Si prefieres quedarte en pleno centro de la región vinícola, un hostal abierto todo el año ofrece habitaciones de 1, 2 y 3 camas, además de categorías superiores con aire acondicionado, baño privado y TV. También hay zona de apartamentos con cocina y baño privados, y posibilidad de cama extra, ideal para grupos (capacidad para 50 huéspedes en total). Dispone de parking cerrado, caja fuerte opcional y Wi-Fi gratuito en todo el edificio, el cual es completamente accesible y cuenta con ascensor.
La Casa del Amor que Sirve funciona todo el año y la gestiona la Congregación Reformada de Mór, con espacio para alojar hasta 39 personas. Está excelentemente equipada e incluye ropa de cama y toallas, lo que la convierte en opción práctica para grupos escolares. En otoño, primavera e invierno, funciona genial como escuela de bosque para una clase cada vez —naturaleza y comunidad sin complicaciones en el centro de todo.
En el propio Parque de Caballos, el restaurante Lovas (Lovas Vendéglő) sirve tradición a raudales. Aquí encontrarás especialidades suabas clásicas y platos caseros generosos, junto a una cuidada carta de vinos locales. El comedor combina diseño austriaco antiguo y detalles entramados (Fachwerk). Los materiales son protagonistas: pino de 150 años, ladrillos crestados y detalles modernos se juntan para crear un comedor con historia y actualidad.
En pleno corazón de la ciudad, el restaurante ARA abre de lunes a sábado, de 11:00 a 22:00, durante todo el año. En días soleados puedes comer al aire libre en su jardín, poniendo el toque slow a tu almuerzo o cena entre catas, charlas y paseos por la plaza.
Una bodega familiar, fundada en 1991 y con 25 hectáreas de viñedo, rechaza las mezclas comerciales en favor de vinos de pequeñas partidas muy personales: blancos jóvenes y aromáticos, secos, semisecos, semidulces y algunas rarezas. Bajo tierra, la historia manda: en sótanos de casi 300 años, los vinos jóvenes conviven con una colección histórica y museística de Mór, que se cuida y se disfruta poco a poco. El Museo del Vino abre todo el año y ofrece catas que te sumergen en la tradición vitivinícola de la región, incluyendo una exposición de herramientas de vinificación y visita a las antiguas bodegas, como contrapunto perfecto a la vida cultural del castillo en la superficie.
Mór te gana con cabeza y corazón. En el Castillo Lamberg, una conversación sobre los huérfanos del pasado se convierte en un debate sobre las universidades del futuro. Afuera, las habitaciones viajan siglos atrás, las cuadras afianzan una escapada wellness y las cocinas recuperan raíces suabas. El vino aquí es más antiguo que todos, y las bodegas lo demuestran. Con dos eventos en febrero para empezar y mucho más por venir, la temporada 2026 te invita a instalarte, a hacer preguntas y a saborear lo que la ciudad lleva perfeccionando durante siglos.