El 1 de enero te espera un brunch de Año Nuevo relajado pero elegante, donde el chef Norbert Piszkor y su equipo mezclan la calidez de la hospitalidad clásica con un giro contemporáneo en la cocina. El ambiente es cercano y simpático, y el menú es limitado, así que merece la pena llegar pronto.
Comfort food, pero con cabeza
La reina es la raclette: tienes la versión clásica, otra atrevida con kimchi y también una opción afrutada y especiada con chutney de albaricoque. Para revivirnos, la sopa anti-resaca sale bien caliente como salvavidas del día siguiente, acompañada de un Bombardino picante y vermut caliente que reconfortan desde dentro.
Una terraza que sí puedes usar en invierno
En la terraza, te esperan estufas exteriores y mantas para los más frioleros, así que el aire fresco no es excusa. Es la manera perfecta y festiva de arrancar el año, tanto si quieres recuperarte como si prefieres seguir de celebración.





