¡Vuelve el Mercado de Hegymagas en 2026! Regresa con ese ambientazo comunitario que tanto nos enamora y una oferta de productores aún más amplia. Está justo a las afueras del pueblo, en la carretera hacia Szigliget. Para locales y visitantes por igual, es EL plan de los sábados: productos frescos, delicias artesanas, buen rollo y conversación, y siempre algún puesto nuevo que descubrir. Consejo de insider: ven con hambre, porque los madrugadores se llevan una sorpresa de desayuno.
¿Cuándo y dónde?
Del 3 de enero al 19 de diciembre de 2026, los sábados son de mercado en Hegymagas. El recinto abre a las 7:30 de la mañana, ideal para abastecerte antes de que apriete el sol o darte un paseo tranquilo a media mañana. Se llega sin lío en coche, bici o bus, siguiendo las señales por la calle Szigligeti út, en la entrada del pueblo. Algunas próximas fechas: 31 de enero, 7, 14 y 21 de febrero, y así, sábados tras sábado durante el año.
¿Quién vende y qué?
Una comunidad volcada de productores locales da vida a este mercado eco y bio. Siguen los puestos de siempre que nadie se pierde: frutas y verduras de temporada libres de químicos, quesos artesanales, embutidos ahumados, jarabes y mermeladas caseros, panes y pasteles recién hechos, y una selección estupenda de dulces veganos, sin gluten y aptos para diabéticos. No faltan la miel, las galletas de jengibre y cosméticos sin aditivos. Este año se suman novedades como Hegymagasi Marhaságok (Delicias de Hegymagas) con carnes ahumadas premium, y Levendula Porta (Granja de Lavanda) con quesos muy top. Más que un sitio para llenar la despensa, es un lugar para llenar la agenda: aquí las charlas suelen acabar entre recetas compartidas y amistades nuevas.
Ventajas del Mercado
Este es un sitio para quedarse un buen rato. Hay rincón para los peques, un desayuno alegre para recargar pilas y, por supuesto, puedes ir con perro (¡siempre atado!). Se puede pagar con tarjeta, así que no hace falta volverse loco buscando efectivo. Y entre compra y compra, siempre hay rinconcitos para sentarse, tomarse un café y enterarse de qué producto está en su punto y cómo cocinarlo.
Pasa el finde
Si lo tuyo es convertir el sábado en escapada, aquí lo tienes fácil. Kovács Vendégház, en Hegymagas, abre todo el año y te deja disfrutar con calma el encanto discreto de la zona de Szent György-hegy (Monte San Jorge). Entre viñedos, paseos por las colinas y excursiones al lago, la región premia a los que viajan sin prisas.
El corazón del vino, a tu alcance
El mercado está pegadito a la región vinícola de Badacsony, donde las faldas volcánicas del Monte San Jorge (Szent György-hegy) dan vinos llenos de carácter. Muchas bodegas familiares de la zona abren sus puertas (la mayoría, con cita previa) para catas de los grandes vinos de su hacienda.
Una de estas bodegas boutique cultiva dos hectáreas en el Monte San Jorge, pequeñita pero enfocada en la calidad absoluta. Aquí apuestan por los tintos en una zona dominada por los blancos. Las visitas son con cita, y la cata de seis vinos dura unas dos horas con tiempo de sobra para preguntar cualquier curiosidad.
Otra familia trabaja veinte hectáreas en la ladera sur, fusionando vino y agroturismo, e incluso ofrecen alojamiento rural. Es la oportunidad de vivir de cerca el ritmo del viñedo y la hospitalidad del campo húngaro.
Para quienes buscan lo íntimo, una de las bodegas más pequeñas de la colina elabora vinos delicados de variedades autóctonas, en un ambiente y entorno para no olvidar. Y desde 2012, la bodega de Robert Gilvesy saca todo el partido al terroir volcánico: su vinoteca abre según horario publicado, venden allí mismo o por encargo, y organizan catas a medida.
Hegymagas presume también de bodega familiar que cultiva Olaszrizling, Rizlingszilváni (Müller-Thurgau), Zengő, Tramini, Riesling, Chardonnay y Rózsakő —auténticas joyas locales e internacionales, marcadas por los suelos basálticos.
Horváth Pince abre sus puertas a los winelovers desde 1996, en la ladera sur del Monte San Jorge, cuidando 18 hectáreas. Sumando tecnología y métodos tradicionales de crianza en barrica, sus vinos tienen estructura y profundidad, pero sin perder frescura.
Nyári Pince está a 200 metros de Tarányi Pince y la capilla Lengyel, perfecta para disfrutar de la vista y catar vino por copa o botella. Reserva con antelación y aprovecha el ritmo tranquilo y el panorama de la colina.
Aquí, casi todo el año es temporada: en una finca de San Jorge, la vinoteca permanece abierta los 365 días, y de primavera a otoño se suma el restaurante Viridárium, un alto obligatorio para quien busca saborear a fondo este paisaje.
Planifica… y déjate llevar
Las fechas del mercado están previstas para todos los sábados del año, aunque la organización se reserva el derecho a cambiar programación y fechas. Si vas a por algo en concreto, mejor compruébalo antes. Si no, déjate conquistar: trae hambre, tu tote bag favorita, y haz que la mañana (y la colina) te sorprendan.





