Dumaszínház aterriza en Szekszárd en 2026 con noches de stand-up en el Centro Cultural Babits Mihály, prometiendo bromas afiladas, caras conocidas y ese humor húngaro tan inconfundible. El año arranca el miércoles 21 de enero en el 7100 Szekszárd, Plaza Szent István (Szent István tér) 10, donde el epicentro cultural de la ciudad se transforma en un auténtico templo de la comedia. El plato fuerte: A VILÁG ESZE (El Cerebro del Mundo), el monólogo de Hadházi László, presentado por László Lovász. Veterano en el humor de observación mordaz, Hadházi se mete en el papel de “investigador científico sénior”, un título que exprime al máximo para arrancar carcajadas. Prepárate para ocurrencias sobre la lógica cotidiana, científicos líos y el absurdo de la vida normal. En Szekszárd saben cómo combinar un buen chiste con una copa excelente, y todo lo que rodea al recinto lo confirma.
Dónde alojarse: del estilo urbano al descanso fácil
Si planeas quedarte toda la noche, el Hotel Merops**** está en pleno centro de Szekszárd, muy cerca de la bodega Mészáros (Mészáros Pince) y a pocos minutos a pie del corazón de la ciudad. Se adapta al ritmo tranquilo de la vida pequeña y el ambiente vinícola de Szekszárd, con una decoración cuidada, personal atento y servicios a medida tanto para quienes buscan relax como para los exploradores más curiosos. Un espacio pensado para desconectar pero sin renunciar a los pequeños detalles.
Si prefieres algo más íntimo, la Casa Nádasdi (Nádasdi Ház) ofrece ocho habitaciones y dos apartamentos, acogiendo a los viajeros en el Main Street Bistro. Tanto locales como visitantes recomiendan su carta variada y cuidada, además de la posibilidad de hacer catas por toda la ciudad y alrededores. En su bodega subterránea puedes vivir una experiencia Szekszárd al completo: cumpleaños, cenas con amigos o eventos de empresa, siempre en un ambiente único y con hospitalidad de las de verdad.
¿Llegas en coche? El Motel Sió está a la entrada norte de Szekszárd, por la Ruta 6, justo entre las regiones vinícolas de Szekszárd y Tolna, cerca del bosque Gemenc y a las puertas de Sárköz, sobre 2,5 hectáreas de terreno. Es una base sencilla y cómoda para quienes quieren sumergirse en el mundo del vino, pero sin perderse la comedia.
El Hotel Zodiaco***, el único de tres estrellas en Szekszárd y alrededores, presume de líneas modernas y confort actual, con una filosofía de servicio basada en la satisfacción. Todo el año introducen mejoras, asegurando tanto estancias de negocios como escapadas de fin de semana en total comodidad.
Región vinícola, en vivo
El calendario de Szekszárd lo llenan sus bodegas, como la Finca Attila, con 14 hectáreas en el valle Baranya. Allí encontrarás kékfrankos (Blaufränkisch), kadarka, cabernet franc, cabernet sauvignon y zweigelt: esencia local con un toque internacional. Si vas con hambre, en Bodri maridan sus vinos con el menú del chef Norbert Makk, que actualiza la tradición húngara con un giro moderno pero manteniendo el alma.
La bodega Bodri es un auténtico centro de turismo enológico, con 100 hectáreas en el límite sur de Szekszárd, en un valle de postal. Su impresionante bodega subterránea ocupa 1.800 m² bajo doce cúpulas, con otra sala de crianza de 300 m² abierta a visitas. Además, su área de elaboración de rosados, de 1.400 m², produce calidad a gran escala, y hasta 61 personas pueden alojarse en sus habitaciones diseñadas al detalle. Allí mismo hay un baño termal subterráneo de estilo romano, con cúpulas, jacuzzi y sauna para rematar el día. El restaurante Optimus sirve versiones modernas de los clásicos de Hungría.
Bodegas con carácter
Borfaragó Pince, en pleno casco antiguo (“felsőváros”), ofrece vinos artesanales en una antigua carpintería decorada con tallas tradicionales. Es fácil de encontrar pero muy discreta, perfecta para una quedada tranquila con amigos o para reuniones de empresa pequeñas.
En la colina Várdomb, la finca apuesta sobre todo por el kékfrankos (Blaufränkisch) —el comodín y base de mezcla— aunque también cuidan variedades como rajnai rizling (Riesling), cserszegi fűszeres, kadarka, kékoportó (Portugieser), merlot, cabernet franc y syrah. En el valle Porkoláb, una bodega artesanal cultiva sus propias viñas manteniendo la producción pura: nada de levaduras cultivadas, starters para fermentación maloláctica, enzimas, clarificantes, colorantes, aromas, ácidos añadidos, ni filtrado, esterilización, oxígeno o calor. Cada botella es pura tradición embotellada.
Tradición y experimento
Otra bodega apuesta por las variedades locales de Szekszárd pero le da vuelta al repertorio, experimentando con nuevos blends y preparando rosados de casi todas las uvas tintas. Sus rosados ya recibieron premios internacionales, y sus tintos no se quedan atrás: mucho kékfrankos (Blaufränkisch) y kadarka, pero también toques de merlot, cabernet y pinot noir para darle equilibrio.
Si quieres desconexión total, piérdete entre los viñedos y disfruta: las vistas, el silencio, el vino, todo suma.
La familia Eszterbauer, con raíces suabas y serbias, dirige una bodega tradicional familiar en Szekszárd. En su bodega-showroom y casa de vinos, las catas guiadas están siempre en manos de alguien de la familia. Reciben grupos de 8 a 50 personas, con opción desde picoteos hasta cenas de varios platos. Su tienda online ofrece una selección de premiados para envío a domicilio.
Una finca familiar de 6,6 hectáreas en cuatro zonas de Szekszárd centra su trabajo en syrah, merlot, cabernet sauvignon y kékfrankos (Blaufränkisch): fruta fiable para vinos muy personales.
¡Organízate bien!
Ten en cuenta que los organizadores pueden cambiar fechas y programas, así que revisa antes de ir. Pero si hay algo mejor que la combinación de risas y una ciudad hecha de buen vino, Szekszárd aún no lo ha descubierto.





