El Centro Cultural Babits Mihály de Szekszárd ofrece mes tras mes una programación vibrante para niños y jóvenes, justo en el corazón de la ciudad, en 7100 Szekszárd, Plaza de Szent István (Szent István tér) 10. Aquí puedes disfrutar de espectáculos teatrales, conciertos infantiles y talleres creativos especialmente pensados para los más pequeños y grupos escolares, todo a pocos pasos del centro y con ese ambiente acogedor que tanto caracteriza a la gente local.
Magia en el escenario: La Hada de Siete Cabezas (A hétfejű tündér)
La gran estrella de este febrero es “La Hada de Siete Cabezas” (A hétfejű tündér) de Ervin Lázár, un cuento musical llevado a escena por la compañía Fellegjárók Társulat. Se presenta en Szekszárd el 16 de febrero, y vuelve el 17 de febrero con funciones a las 10:00 y a las 14:30. Las entradas cuestan 2.500 HUF (unos 6,80 USD) para todos los públicos. La obra mezcla humor suave, música y la magia de los cuentos de siempre—ideal para familias o excursiones escolares—y convierte el centro cultural en un mundo de fantasía durante dos días.
Dónde alojarse: Entre hoteles de vino y moteles de carretera
Si te animas a pasar un fin de semana familiar disfrutando de los espectáculos, los alojamientos de Szekszárd respiran aire de viñedos. El Hotel Merops**** se ubica en pleno centro, a pasos de la Bodega Mészáros y muy cerca de la plaza principal. Ideal para descansar en el entorno tranquilo de un pueblo, pero con el encanto de las viñas. Ofrece interiores únicos, personal atento y numerosos servicios personalizables para los huéspedes.
El Merops presume de un ambiente íntimo, con sólo 8 habitaciones y 2 apartamentos, y forma parte de la experiencia gastronómica a través de puntos clave de Szekszárd y alrededores. El Main Street Bistro, en la Casa Nádasdi, conquista con su carta amplia y sabrosa, mientras que las catas en bodegas aportan ese toque de terroir al viaje. Y si lo celebras en la bodega, puedes organizar cumpleaños, cenas de amigos o eventos de empresa en veladas memorables regadas de buen vino local.
El Sió Motel es la alternativa práctica al norte de Szekszárd, justo en la Ruta 6 y en un terreno de 2,5 hectáreas, entre las regiones vinícolas de Szekszárd y Tolna. También permite explorar fácilmente el Bosque Gemenc o la zona de Sárköz, así que un espectáculo infantil puede convertirse en una pequeña aventura natural.
El Hotel Zodiaco*** presume de ser el único tres estrellas de Szekszárd y alrededores, con un ambiente moderno y elegante. Su lema es la satisfacción: cada año, mejoran sus instalaciones y servicios pensando en la comodidad de quienes viajan por trabajo o buscan un fin de semana relajante.
La tierra del vino, en familia
Más allá del teatro infantil, las bodegas de Szekszárd abren sus puertas para que los adultos descubran los tintos y rosados más clásicos de la región. Attila Birtok, ubicada en el Valle Baranya y con 14 hectáreas de viñedos, cultiva Kékfrankos (Blaufränkisch), Kadarka, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Zweigelt.
La Bodega Bodri (Bodri Pincészet) es también un centro turístico, con 100 hectáreas en el extremo sur de Szekszárd, en un valle de postal. Su bodega principal ocupa 1.800 m² bajo doce cúpulas, mientras que la sala de crianza de 300 m² revela durante las visitas sus secretos más preciados. La instalación de rosados, de 1.400 m², produce lotes de alta calidad. Hasta 61 huéspedes pueden hospedarse en sus habitaciones, inspiradas en el lugar, y relajarse en el baño subterráneo romano de aguas termales, con jacuzzi y sauna. En el Restaurante Optimus, la cocina húngara se reinventa con toques modernos y, como no, maridada con los vinos Bodri.
Bodegas con personalidad
Borfaragó Pince se esconde en la “ciudad alta” de Szekszárd, en lo que antes fue un taller de carpintería y talla de madera. Ahora acoge catas de vinos artesanales rodeados de auténticas piezas folklóricas. Está un poco alejado del bullicio del centro, ideal para reuniones relajadas con amigos o compañeros.
En la colina Várdomb, un núcleo de bodegas reivindica el Kékfrankos (Blaufränkisch), por su versatilidad y consistencia, tanto en solitario como base de mezclas. También se destacan variedades como Rajnai rizling, Cserszegi Fűszeres, Kadarka, Kékoportó, Merlot, Cabernet Franc y Syrah.
En el Valle Porkoláb, una bodega pequeña cuida sus propios viñedos y aplica una filosofía purista: sin levaduras comerciales, ni aditivos, ni productos para modificar color, sabor o acidez; tampoco filtraciones, tratamientos térmicos ni oxígeno añadido. Todo el vino se embotella directamente en origen.
Otra bodega apuesta por la experimentación, elaborando desde clásicos locales como Kékfrankos o Kadarka, hasta Merlot, Cabernet y Pinot Noir. Casi todas las uvas tintas acaban también convertidas en rosado, con buenos resultados en competiciones internacionales. Pero sus tintos siguen estando orgullosamente marcados por el carácter de Szekszárd.
La bodega Eszterbauer, de profundas raíces familiares suabo-serbias, ofrece catas presentadas por miembros de la familia en su bodega vitrina y una espectacular sala de catas acristalada. Se pueden reservar degustaciones para grupos de 8 a 50 personas, que incluyen desde simples aperitivos hasta cenas completas, y comprar vinos galardonados en su tienda online.
Una finca familiar explota 6,6 hectáreas distribuidas por cuatro parajes de Szekszárd, con Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon y Kékfrankos. Cambia el paisaje, pero la esencia es la misma: desconectar entre viñas, relajarse y disfrutar de buen vino.
Los organizadores se reservan el derecho de modificar fechas y programas.





