Hegymagas se descuelga suavemente al pie de la colina de San Jorge (Szent György-hegy), en la cuenca de Tapolca, a tan solo 5 kilómetros del Lago Balaton. Es un pueblito diminuto pero con un sabor enorme: vinos volcánicos, mercadillos de productores y un ambiente campestre relajado. En 2026, el calendario se llena de mercados semanales, rutas de bodegas y una maratón veraniega en la colina. Solo necesitas buen apetito, calzado cómodo y tiempo para dejarte llevar.
Mercado de Hegymagas, cada semana
Todos los sábados de febrero y la primera semana de marzo, el Mercado de Hegymagas es la parada obligatoria para probar la región de Badacsony, conocer a los productores y llevarte productos fresquísimos directamente del origen. Fechas confirmadas: 7, 14, 21 y 28 de febrero, y 7 de marzo, siempre en Hegymagas. Vas a encontrar de todo: comida artesanal, cosecha de temporada y mil razones para charlar con una copa de vino fresco en la mano. La idea es simple: descubrir sabores, apoyar a los productores y llevarte lo mejor de la colina a casa.
Szent György-hegy, hasta el amanecer
Apunta estas fechas: 6 y 7 de junio de 2026. Szent György-hegy hajnalig (San Jorge hasta el amanecer) abre las puertas de la colina para una larga noche festiva, llena de catas, música y paseos lentos entre bodegas. Como su propio nombre indica, dura hasta la salida del sol. Es la fiesta grande de la colina y una oportunidad única para probar vinos justamente donde nacen, muchas veces con los acantilados volcánicos de fondo.
Dormir entre viñedos
Si quieres que la excursión dure más de un día, reserva en la casa de huéspedes Kovács, en Hegymagas. Está abierta todo el año y es perfecta para moverse por los mercados, rutas de senderismo y visitas a bodegas. Desde aquí, las playas del Balaton quedan a un paso en coche y los caminos de la colina empiezan en la puerta.
Bodegas en la colina
La colina de San Jorge (Szent György-hegy) pertenece a la región vinícola de Badacsony, y sus bodegas sacan todo el partido al suelo volcánico para crear vinos con alma mineral y toque especiado. Hay varios proyectos que merecen visita:
– Una microbodega en la colina trabaja 2 por 2 hectáreas de viñedo—pequeñas a propósito, para dar todo el mimo posible a cada parcela. Lo inusual aquí es que apuestan por los tintos. Las visitas son solo con cita previa, con degustación de seis vinos que muestran lo mejor de la casa. Apunta un par de horas para la experiencia y esas conversaciones de bodega que hacen olvidar el móvil.
– Un negocio familiar de vino y agroturismo trabaja 20 hectáreas en la pendiente sur, siempre soleada. Además, alquilan casas rurales—perfecto si te apetece despertar entre viñas y caminar directo a tu primera cata.
– Puede que la bodega más pequeña de la colina te sorprenda con vinos elaborados a mano y delicados, de uvas locales poco comunes. Aquí el ambiente importa tanto como el sabor, buscando catas que recordarás (y no solo por las etiquetas).
– Los vinos volcánicos de Gilvesy llaman la atención desde 2012. La vinoteca abre en horario fijo y también bajo reserva, con posibilidad de compra, envío y catas a medida bajo solicitud. Puedes montar tu propia degustación con la orientación del equipo.
– Una bodega familiar de Hegymagas sirve una gama que es todo un reflejo de la zona: olaszrizling, rizlingszilváni, zengő, tramini, rajnai rizling, chardonnay y rózsakő. Es una postal de la Badacsony tradicional y la más innovadora, lado a lado.
– La Bodega Horváth (Horváth Pince) lleva recibiendo amantes del vino desde 1996 en la cara sur de la colina. Trabajan 18 hectáreas y combinan vinificación moderna con crianza en barrica para algunas etiquetas. Si te gustan los vinos con cuerpo y la madera bien integrada, ponla en tu lista.
– La Bodega Nyári (Nyári Pince) queda a apenas 200 metros de la bodega Tarányi y la capilla Lengyel, con una vista brutal sobre la cuenca. Sirven vino por copa y botella, y las catas se agendan con cita previa. Un alto perfecto para combinar brindis, paisaje y fotos que jurarás que son espontáneas.
– Una de las bodegas grandes de la colina mantiene la vinoteca abierta todos los días del año. Entre primavera y otoño, la cocina Viridárium funciona en el centro renovado de la finca, atendiendo a viajeros gourmet y enológicos. Es el lugar ideal para sentarse, pedir algo rico que combine con los blancos minerales, y ver cómo la luz baila entre los viñedos.
¿Por qué funciona Hegymagas?
El entorno lo dice todo. La colina de San Jorge (Szent György-hegy) es un domo de lava antiguo que emerge de la cuenca, con pilares de basalto y terrazas famosas entre senderistas y fotógrafos. Los vinos reflejan esa geología: acidez viva, toques salinos y una complejidad que no se encuentra en otro lado. También influye el ritmo pausado del pueblo: mercados de invierno los sábados, bodegas abiertas en verano y miradores a cada paso, convirtiendo Hegymagas en típico sitio al que uno va “solo de paso” pero acaba quedándose.
Planifica tu visita
Hay que reservar la mayoría de las visitas a bodegas, especialmente si buscas una cata guiada. El evento nocturno de junio atrae mucha gente: organiza tu transporte, alojamiento y ruta entre bodegas con antelación. Los mercados son solo ciertos sábados, así que consulta fechas y llega pronto para lo mejorcito. Los organizadores pueden variar fechas y actividades, así que mantente informada antes del viaje.
Información esencial
– Dónde: Hegymagas, cuenca de Tapolca, a 5 km del Lago Balaton, al pie de la colina de San Jorge (Szent György-hegy).
– Cuándo ir: de febrero a marzo para los mercados sabatinos; 6-7 de junio para la fiesta nocturna en la colina; el resto del año para catas bajo reserva y vinotecas abiertas.
– Qué esperar: bodegas pequeñitas, blancos volcánicos y algún tinto atrevido, casas rurales entre viñas, compra directa de granja y puestas de sol infinitas que alargan los días.





