Una cuidada selección de la extensa colección de estampas manieristas de Georg Baselitz podrá verse del 11 de diciembre al 15 de marzo, poniendo el foco en uno de los tesoros más importantes en este nicho, fruto de más de seis décadas de dedicación. La muestra desvela el gusto personal del artista-coleccionista con una intimidad brutal, mostrando cómo su mirada se ha sentido atraída por la energía inquieta y las elegantes distorsiones que definieron el grabado gráfico de mediados del siglo XVI.
Dentro del ojo de un artista
No estamos ante un simple recorrido histórico por grabados antiguos; Baselitz traza aquí su propio canon. La exposición amplifica lo que él valora: la línea, el drama y una técnica virtuosa, al tiempo que revela aquella generación de artistas que llevaron el arte gráfico hacia terrenos manieristas y atrevidos. Su lógica privada se convierte en la brújula del visitante, enmarcando cada obra a través de elecciones forjadas tras toda una vida coleccionando.
Privado vs. museo
El museo enriquece la exposición con su propio repertorio de gráficos del siglo XVI, creando así un diálogo entre la colección privada y la institucional. Hay obras maestras que resuenan en ambas colecciones, mientras que las diferencias tanto en enfoque como en procedencia revelan cómo el gusto, el acceso y la historia condicionan lo que se preserva… y el porqué de esa decisión. (Imagen de portada: Daniel Hopfer – Museum of Fine Arts)





